Käthe Kruse: Una marca para el niño

En 1989 dos empresarios compraron Käthe Kruse GmbH, una compañía conocida por sus muñecas de colección. Su objetivo era incrementar al máximo el valor de la compañía. Desde entonces la hicieron crecer potenciando las muñecas de juego e introduciendo, a lo largo de los años, nuevas líneas de producto. En 2003, Käthe Kruse comercializaba casi 2.000 referencias. Todos los productos se ajustaban a la filosofía original de Käthe Kruse, que se utilizaba para diferenciar sus productos. La marca parecía estar consolidada y la empresa trabajaba duro para asegurar que en los próximos años pudiera ofrecer "todo un mundo para el niño". En 2003, Käthe Kruse realizaba el 92% de sus ventas en tiendas detallistas independientes, con casi 4.000 clientes en Alemania. La crisis por la que atravesaban las tiendas de juguetes se manifestaba en los crecientes retrasos de pago. La compañía exportaba un 18% de su producción a trece países distintos. En julio de 2001, Andrea y Steve adquirieron el 50% de la empresa Funky de venta por catálogo con la idea de utilizarla para vender los productos de Käthe Kruse. Sin embargo, no disponían de demasiado tiempo para el seguimiento que la venta directa exigía y tampoco tenían muy claro el futuro de Funky. Su principal preocupación era la expansión comercial nacional e internacional, y sabían que si querían crecer, era necesario buscar una forma más directa de comercialización.
Collection: IESE (España)
Ref: E-60
Format: PDF
Number of pages: 31
Publication Date: Sep 2, 2003
Language: Spanish, English

Description

En 1989 dos empresarios compraron Käthe Kruse GmbH, una compañía conocida por sus muñecas de colección. Su objetivo era incrementar al máximo el valor de la compañía. Desde entonces la hicieron crecer potenciando las muñecas de juego e introduciendo, a lo largo de los años, nuevas líneas de producto. En 2003, Käthe Kruse comercializaba casi 2.000 referencias. Todos los productos se ajustaban a la filosofía original de Käthe Kruse, que se utilizaba para diferenciar sus productos. La marca parecía estar consolidada y la empresa trabajaba duro para asegurar que en los próximos años pudiera ofrecer "todo un mundo para el niño". En 2003, Käthe Kruse realizaba el 92% de sus ventas en tiendas detallistas independientes, con casi 4.000 clientes en Alemania. La crisis por la que atravesaban las tiendas de juguetes se manifestaba en los crecientes retrasos de pago. La compañía exportaba un 18% de su producción a trece países distintos. En julio de 2001, Andrea y Steve adquirieron el 50% de la empresa Funky de venta por catálogo con la idea de utilizarla para vender los productos de Käthe Kruse. Sin embargo, no disponían de demasiado tiempo para el seguimiento que la venta directa exigía y tampoco tenían muy claro el futuro de Funky. Su principal preocupación era la expansión comercial nacional e internacional, y sabían que si querían crecer, era necesario buscar una forma más directa de comercialización.
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Year: 2003
Geographic Setting: Alemania

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